Cada cliente era un proceso manual: revisar el pago, buscar los datos, redactar el email, preparar la entrega, enviar. Entre 25 y 40 minutos por cliente. Con olvidos, con retrasos, con dependencia total de una persona.
Eso es lo que cambia un sistema bien construido.
El pipeline arranca con un webhook de Stripe. Make orquesta el proceso completo: verifica que no hay duplicados, lee el perfil del cliente desde Baserow, genera la narrativa con IA y entrega el resultado por email — sin que nadie lo supervise.
El ranking de destinos es determinista — una tabla de pesos, no una suposición del modelo. OpenAI recibe el destino ya calculado y genera la narrativa. El resultado es reproducible y auditable.
Que alguien ha diseñado su viaje para él. Con detalle, con criterio, con personalidad. Sin saber que ninguna persona ha intervenido entre su pago y la entrega.
Sin partner programs. Cada herramienta tiene un rol concreto, elegida después de probarla con datos reales.